3/10/2008

A sus oídos había llegado la información de que en ese lugar ocurrían cosas mágicas. Nadie podía sabía decir qué tipo de cosas, pero lo eran, porque no habían sido capaces de hallar explicación para las mismas. Si, además, tenían suerte de vivirlas solo podían referirse a la inmensa paz que sentían mientras éstas tenían lugar y durante los días posteriores.

Así que los dos chicos no lo pensaron. Cogieron el coche, y el pequeño de los dos se puso a conducir en dirección a ese lugar. Era una pequeña collada, situada cerca del pueblo, y había dos casas. Una era enorme, y vivía un hombre al que no le gustaban las visitas. No era mala persona, solo un poco huraño.

Cuando por fin llegaron al lugar indicado vieron la otra casa, un poco más arriba, ya en el cerro, algo más pequeña también. Entraron andando hacia el terreno de la grande y el hombre les dijo que se fueran, que si querían llegar al cerro deberían hacerlo en coche. Sin dudar ni un momento volvieron al vehículo. Siguió conduciendo el pequeño de los dos.

Al llegar a la rampa del cerro vieron que era bastante empinada, y repararon en que el coche podría tener problemas. El viejo vectra azul, tan robusto, no podía evitar que sus neumáticos, algo gastados, patinasen por culpa de la gravilla suelta.

- Mete primera y ve poco a poco. Que ya casi estamos - dijo el mayor.

- Eso es lo que he hecho. Hay que ir suave, nos va a costar mucho - repuso el más joven- igual es mejor que dejemos el vectra aquí y subamos andando.

Pero antes de que se dieran cuenta estaban ya en la puerta de la pequeña casa. El ascenso había sido, en cierto modo, tortuoso. No obstante habían llegado sanos y salvos. E impacientes, pues querían comprobar si de verdad ocurría en ese lugar lo que otras bocas aseguraban.

La puerta estaba abierta, y una mujer los recibió lanzando una pregunta evidente, énfasis de sorpresa, que no buscaba respuesta, pues estaba claro que los dos chicos habían llegado. La mujer sonreía, aunque no parecía estar muy contenta. Miraba con el rostro de quien está profundamente concentrado en algo y no consigue dar con la idea que solucione el problema, o lo que sea que le ronde por la cabeza.

De la nada, después de un rato de espera, apareció un hombre que daba muestras claras de conocerlos. Se acercó a los dos chicos y empezó a hablarles de sus costumbres del pasado, de lo que solían hacer cuando eran pequeños. Los dos.

Primero enseñó una especie objeto que al mayor de los dos chicos le resultaba muy familiar. Mientras el pequeño miraba al mayor, en su rostro adivinaba la sorpresa y la incredulidad en una misma baza. Su cara era un poema.

Animado por la incredulidad, por la necesidad de comprobar que lo que estaba ocurriendo era cierto, el pequeño tocó el rostro del hombre que hablaba como si los conociese. No quería sentirse engañado, y cuando la palma de su mano sintió la rugosidad característica de la barba cana y corta del hombre, todo cobró sentido.

Un sentido indudablemente real, al mismo tiempo que sorprendente y aterrador. Pero no aterrador de miedo, sino de ese que llega cuando no encuentras explicación para lo que está ocurriendo. Magia. Ese ha de ser su nombre. Y esta paz, piensa el pequeño, esta paz es la misma que se veía en ellos cuando hablaban.

Con un nudo enorme en la garganta, que le oprimía hasta las lágrimas, logró murmurar algo mientras sonreía.

- Mira, Andrés, es el abuelo. Y está vivo, está bien.

- Ya lo veo, Rubén... Ya lo veo.

6 comentarios:

Lluvia de Irrealidades dijo...

El Arte en general, estrecha y ensancha -el alma?-. Me había limitado a lo más básico de REM, lo más popularcillo. Grata sorpresa tu comentario =)

Me lo permito:
http://es.youtube.com/watch?v=AlXlhFlHR8A


Un beso.

Lluvia de Irrealidades dijo...

Eh, paso bastante por aquí, pero me es difícil comentar. Sobre todo porque en ocasiones no puedo aportar nada, tus palabras ya lo dicen todo ;)

Últimamente he escrito poco por mi blog, la verdad. He tenido una subespecie de "crisis" xD


Un beso^^

Lluvia de Irrealidades dijo...

Mwahaha, no es fácil librarse de mí (H) [icono con gafitas que supuestamente significa un "ouyeah"].


=)
No hay nada imposible, como decía el otro día por mi flog.

Lluvia de Irrealidades dijo...

No, creo que no.
Aunque alguna vez hemos estado en conversaciones múltiples de estas, ¿no? Cuando pasó lo del viejo Dragones Errantes.
._.

O a lo mejor me lo he inventado yo xD Vete a saber.

Lluvia de Irrealidades dijo...

Shinu para servirle a usté.
/daliasdepapel, para lo mismo.

Álex Darko dijo...

Muy bonito el final, no sé por qué, pero me gusta, como la mayoría de las veces.

Pero creo que ya es hora de actualizar y que éste "delirio" que has escrito pase a los anales del blog, ¿No?