12/05/2007

Claro que podríamos estar haciendo otras cosas. Podríamos estar inspirando el humo de los cigarros que consumen el tiempo en un bar, o inhalar los efluvios pestilentes de aquellos que allí se agrupan. Podríamos estar empapándonos de sus conductas rutinarias, pero hemos preferido no querer mirar sus sonrisas de hipocresía. Siguen un patrón continuo, constante y previsible, que los predestina a una frustración insondable. Luego se preguntan de dónde viene esa rabia incontrolable hacia ellos mismos, y deciden culpar al resto.

Podríamos estar contaminando nuestras mentes, encerrando nuestros espíritus en un local de cuatro paredes, escuchando la música de fondo, tan vacía como las conversaciones de aquellos que creen ser felices, por el mero hecho de que la rutina les dice que ese es el momento para sentirse feliz. Creen que sienten, y no saben que lo único que hacen es creer sentir.

Podríamos juntarnos con ellos, sin duda, pero hemos decidido no inhalar el humo de sus cigarros ni inspirar la pestilencia de sus efluvios morales con respecto a ellos mismos. ¿Quién se encarga de no alterar el orden espiritual de cada uno? Nosotros respetamos nuestra dualidad existencial, sin molestar a nadie. Tal vez haya mil "por qués". El mío es que hemos optado por la voluntad de ser libres.

1 comentario:

Lluvia de Irrealidades dijo...

Tal vez no me importe que el presente se convierta en pasado, así, sin más.

Llevaba un tiempo sin pasarme por Blogger. Demasiados exámenes, y una selectiva carta de estrés para mí :)

Tu por qué resulta altamente grato.
Y me gusta el aspecto del blog, el [para mí, que hasta ahora no he entrado aquí] nuevo aspecto.

El texto del 27.11, magnífico. Me gustó mucho.

Un beso, y suerte en lo que estudies [si aún lo haces].