3/25/2007

Hoy, en el crepúsculo de mi consciencia, he sabido lo que soy. De manera casi imperceptible he sentido, asimismo, lo que soy. El niño y el monstruo; mi espíritu y yo. Cooperación de antagónicos, síntesis de antítesis.

Hoy, en el crepúsculo de mi consciencia, el pitido profundo y estridente de mi oído ha anunciado el presagio de algo inevitable. Un advenimiento de cuya llegada no se sabe nada más que su existencia, porque está ahí.

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