7/01/2007

Tenía que hacerlo. Debía darme prisa, lo sabes... Y no podía perder tiempo en buscarte. No, no es que haberte encontrado haya sido una pérdida de tiempo, es que si no llego a conseguir que se reuniesen tú y yo habríamos acabado en a saber dónde y, seguramente, separados. Da igual, el caso es que están aquí. Todos juntos. ¿Te has fijado? Puedo ver sus auras.

De momento son solo esferas de distinto color, pero ya es más de lo que antes podía observar. Ahora sé cuáles murieron y cuáles no. Cuáles me ven y para cuáles soy inexistente. Las veo revolotear. Son como pequeñas hadas que, cuando se alegran, se juntan y se arremolinan formando un arcoiris.

¿Que cuándo se alegran? Cuando ven que les ves; cuando escuchan que les hablas; cuando comprueban que les escuchas. Están tan perdidas en esta inmensidad grisácea, sumergidas en este enorme maremagnun de grises, de ruidos, de ajetreo... Y lo único que quieren es ser vistas, jugar con las manos de los que se arriesgan a capturarlas para saber cómo es su tacto.

Son tan cálidas... Tú ya lo sabías, ¿verdad? Es increíblemente gratificante ver cómo ascienden persiguiéndose unas a otras dando forma a un remolino de color y estallar en minúsculos puntos de esperanza brillante y luminosa caída. Se desparraman sobre el espacio, resbalando contra el aire hasta disiparse por completo. Me entristece un poco y me sobrecoge totalmente.

Puede dar pena, e incluso llegar a hacer llorar, pero es su forma de dar las gracias por salvarlas... Son almas después de todo.

6/14/2007

Sonrío con las comedias románticas, y además de verdad. No sé por qué pero ahora mismo me hallo en el salón de esta casa solitaria y oscura viendo una de esas películas y me doy cuenta de que mientras el chico se acerca sonriente a la chica para besarla y ésta se estremece yo aprieto mis dientes contra mi dedo pulgar, sin hacer daño, tan solo apoyando, mientras sonrío... Sí, sonriendo.

Es algo que me llena de euforia, de emoción, de un sentimiento de alegría que me hace creer en la belleza de la vida, de los segundos de cada minuto y los minutos de todos los días como un filón por explotar. Podría decirse que una fuerza me embarga, una fuerza que a pesar de estar llena de ilusión no es ilusoria. Pero ocurre algo al pensar en ello y es que todavía queda pasar esta noche.

Ayer dormí bien porque hubo tormenta y el poder de ésta, así como su sonido temperamental, me relajaron y pude descansar... Pero qué ocurrirá hoy en esta casa llena de su presencia, de su habitación al final del pasillo con la persiana bajada dejando una triste luz bañando la que fue su cama. La cama donde durmió, las sábanas donde vivió sus últimos sueños. No puedo verla y sin embargo miro y siento que está ahí.

El gato que se coló en casa lo confirmó. Pudo haber ido a cualquier habitación pero no lo hizo... Solo fue ahí. El caso es que tengo miedo. Estoy solo... Es oscuro, todo está oscuro. Enciendo las luces, todas, y las voy apagando poco a poco. Hasta que una zona no está iluminada no es segura. Siento que en la penumbra que dejo detrás se arremolinan los espectros que desean verme caer, llevarme con ellos. Podría arriesgarme a decir que son solo imaginaciones mías, que no existen, pero lo único que imagino son sus rostros.

O su rostro. En estos días he estado pensando en la imagen de una mujer joven, vestida de blanco, arrastrándose por la casa, observando desde detrás de mí cómo me preparo la comida y me siento a la mesa mientras pienso en lo que daría por hablar con alguien que no fueran los gatos salvajes que vienen a comer a la terraza... Terraza por la que la imagino vagar cuando el insomnio, provocado por la tensión y el miedo, me ataca por las noches.

Incluso temo encender la luz cuando no puedo dormir pues puede que esté ahí... Y al otorgar su esencia esa bombilla pueda verla por fin cara a cara con ojos tristes y sonrisa macabra diciéndome "ya era hora, tenemos que irnos" mientras se aleja riendo... A cada puerta que abro la busco con mis oídos. Y también a él. Él está, pero él es bueno. Abuelo no me haría daño por nada del mundo... Pero ¿cómo se ha colado esa imagen en mi cabeza? ¿Por qué esa mujer? ¿Por qué ha de ser malvada?

Ya son las cinco de la mañana y... El alba empieza a ganarle terreno a la noche y a la que parecía su imperturbable aliada, la oscuridad. Se proyectan sombras plateadas gracias a la luz de una Luna que se despide de mí para saludar al Sol. Se acerca el alba y ya me tranquilizo sintiendo que ella ya no podrá cogerme; sintiendo que me libro una noche más... Sin embargo tal vez algún día debamos vernos las caras... Para no tener que huír del miedo, ni de ella. Ni temer a la hora de dormir ni desear que ya haya amanecido cuando se interrumpe mi sueño.

¿Quién es? ¿Por qué es? Pesa tanto el silencio...

5/30/2007

- ¿Qué ocurre? - Inquirió con una sonrisa - .

- Mmm... - El chico parecía indeciso, no sabía cómo decir lo que le rondaba la cabeza - . Es que... No sé, parece todo tan irreal... - Acabó soltando, con la mirada fija en su entorno, tocando de vez en cuando el aire que lo rodeaba -.

- Lo sé, yo también lo siento así. Me alivia saber que no soy el único. - El anciano seguía sonriendo, con el rostro alegre, lleno de jovialidad y calma -. Llevo bastante tiempo aquí, y creo que tú has sido el único que ha reparado en ello.

- Ajá. Y qué hacemos, porque no me gusta que aparezcan esas ondas cuando intento pasar de aquí. Es como si una barrera invisible me impidiera el paso y al intentar traspasarla se comportase como la superficie de un lago, con la diferencia de que el agua se puede traspasar. - Parecía triste, frustrado y confuso, sobre todo confuso - .

- Podemos mirar, ya que por ahora no podemos llegar a ese otro lado.

- Pero es que ayer vi algo que... - El niño se conmovió, parecía que algo pujara por salir de sus adentros, de lo más interno de sí mismo- .

El anciano alegre sonrió de nuevo y le dijo:

- Hace tiempo yo también vi algo como lo que dices tú, solo que no era algo, sino alguien. De igual manera que tú me quedé aquí tiempo y tiempo, sin apartarme jamás de la barrera, de este límite. De lo que llaman frontera... - Con la mirada perdida más allá de lo que al otro lado de la barrera se podía ver el anciano surcó los mares de su memoria, parecía esquivar aguas de tormenta que amenazaban con deslizarse sobre sus mejillas -.

- Ah... Y qué hiciste. - Preguntó casi sollozando el chico -.

- Esperar, tener paciencia, calma... Y desear que pasase al otro lado tanto tiempo como fuese posible, pues en este podemos permanecer tanto como queramos. - El joven pareció entender - .

- Y yo... Me gustaría hacer algo más.

- Protégela... Desea que sea feliz. - Repuso el anciano con contundencia, pero sin perder la sonrisa - .

- Pero... Quiero tocarla, abrazarla... Estar como ayer... - En sus labios se fundió un destello líquido que cayó desde sus ojos - .

- Ámala como la amaste ahí. No puedo decirte nada más... Solo que tengas cuidado pues la barrera que te impide el paso no hace así con tus emociones y sentimientos. Vamos, dame la mano, aún puedes hacer algo más aquí, en este lugar que ahora es el tuyo.

- No me gusta este sitio... Lo veo tan gris... Tan difuso, tan irreal... Nada es como antes, como al otro lado de la barrera. - Empezaba a asumir cuál era su lugar ahora, aunque parecía no conformarse solo con ello, necesitaba consuelo, una esperanza. Algo más a lo que aferrarse - .

- Eso es porque no te has acostumbrado aún... Crees que estás como los del otro lado pero en realidad... - Se fue su sonrisa, el anciano dejó de sonreír y deseó haberse mordido la lengua a tiempo- .

El chico se volvió, miró de nuevo, deseó verla, la vio y lo entendió todo. Rompió a llorar al tiempo que una mujer algo más joven que el anciano llegaba y le rodeaba el cuello con sus manos cálidas. Después besó al anciano y miró a los ojos de éste.

Nunca sería capaz de ver, sin llorar, cómo un joven de unos veinte años se daba cuenta de que pertenecía a este lado y no al otro; de que no podría volver sino esperar; de que ya no vivía, de que había muerto donde a los que veía todavía respiraban.