Muchos lo llaman destino. Yo creo que no es más que el pago de nuestras deudas y pecados.
10/29/2005
10/28/2005
Y dicen que perdió las ganas de soñar. Y le decían que de qué le servía dormir si no podía soñar. Y contestó que se asemejaba lo suficiente a estar muerto. Y por eso quería dormir y no soñar. Se prohibió la vida.
También dicen que se condenó sin que nadie lo hubiera juzgado. Corren historias de que asumió la culpa de pecados que nada tenían que ver con su persona. Se dice que eso fue a causa de su vanidad y que para neutralizar sus efectos buscó penitencia.
Se sabe que buscó tanto y en tantos lugares, en tanta soledad, que a punto estuvo de volverse loco. Dicen que un día volvió y visitó aquella tumba. Una tumba vacía que él creía que llenó con su particular pecado.
Existen rumores acerca de que creyó haber logrado lo que buscaba...
Sin embargo su existencia se basaba en la cobardía, pues no quería estar muerto pero le atemorizaba vivir; no quería soñar porque le daba miedo no cumplir sus sueños y acabar decepcionado. Su alma y su persona sabían que el único error que cometió fue no querer luchar y levantarse de nuevo.
Al final sí se volvió loco. Acabó muerto de verdad. Cuando lo encontraron bañado en sangre, sobre su cama, sonriendo y con el surco de una lágrima desde su ojo izquierdo hasta la barbilla, dicen que vieron una nota escrita en un papel arrugado dentro de su mano.
Dicen que ahí ponía que pedía perdón por lo que hizo, y que suplicaba una nueva oportunidad por lo que no se atrevió a hacer. Todos supieron entonces que a pesar de las ganas que tuvo de hacerlo, nunca logró dejar de soñar.
Lo vieron en su risa absurda, la risa de un loco en el momento crítico de lucidez antes de asumir en qué se había convertido, antes de asumir que ya era tarde. Lo vieron en el surco de esa lágrima, donde quedó impreso el rastro de una vida ansiosa de recuerdos.
También dicen que se condenó sin que nadie lo hubiera juzgado. Corren historias de que asumió la culpa de pecados que nada tenían que ver con su persona. Se dice que eso fue a causa de su vanidad y que para neutralizar sus efectos buscó penitencia.
Se sabe que buscó tanto y en tantos lugares, en tanta soledad, que a punto estuvo de volverse loco. Dicen que un día volvió y visitó aquella tumba. Una tumba vacía que él creía que llenó con su particular pecado.
Existen rumores acerca de que creyó haber logrado lo que buscaba...
Sin embargo su existencia se basaba en la cobardía, pues no quería estar muerto pero le atemorizaba vivir; no quería soñar porque le daba miedo no cumplir sus sueños y acabar decepcionado. Su alma y su persona sabían que el único error que cometió fue no querer luchar y levantarse de nuevo.
Al final sí se volvió loco. Acabó muerto de verdad. Cuando lo encontraron bañado en sangre, sobre su cama, sonriendo y con el surco de una lágrima desde su ojo izquierdo hasta la barbilla, dicen que vieron una nota escrita en un papel arrugado dentro de su mano.
Dicen que ahí ponía que pedía perdón por lo que hizo, y que suplicaba una nueva oportunidad por lo que no se atrevió a hacer. Todos supieron entonces que a pesar de las ganas que tuvo de hacerlo, nunca logró dejar de soñar.
Lo vieron en su risa absurda, la risa de un loco en el momento crítico de lucidez antes de asumir en qué se había convertido, antes de asumir que ya era tarde. Lo vieron en el surco de esa lágrima, donde quedó impreso el rastro de una vida ansiosa de recuerdos.
Se quedarán por siempre en mi cabeza...
Rubbens
1 Curiosas observaciones
10/24/2005
Sin duda el peor de los engaños al cual los seres humanos nos sometemos no es otro que la palabra "Siempre".
Siempre, culpable de que cuando algo no es eterno nos sintamos inmensamente culpables. Siempre, una promesa infiel una realidad amarga. Es un desafío al tiempo que tarde o temprano el Destino, la providencia o quien sea, se lo toman a nivel personal y es entonces cuando algo ha de tocar a su fin.
No hay peor engaño que decir algo por siempre. Sin embargo siempre hay grados, porque no es lo mismo decir "seré el mejor por siempre" que decir "te amaré por siempre" puesto que el segundo caso implica dos corazones.
Pero el ser humano es estúpido por génesis. Se envalentona cuando la sangre se le agolpa en el pecho y le laten las sienes de euforia. Se alegra cuando se sabe débil y sabe que tiene un pecho a su lado en el que poder refugiarse cuando la vida se le caiga encima.
El humano, tan inocente en algunos términos que resulta simpática. Desafiando al mundo, a la propia Naturaleza que nos dio vida, y sin embargo tan simple que nunca llega a conocerse a sí mismo. Pero qué hacer cuando sentimos que nos tiemblan las piernas al pensar en alguien, o que se nos acelera algo dentro del cuerpo cuando recordamos que tenemos algo que hacer y que nos llena de ilusión.
En seguida recurrimos a decir siempre. El tabú de los tabúes, un peligro más allá de lo que puede ser admitido como peligroso. Un riesgo a correr, pero de todos modos... De qué coño sirve una vida sin riesgo.
De nada en absoluto... Después de todo, cuando va cayendo la tarde te das cuenta de que lo importante del día es saber qué has sido capaz de aprender. Seguramente con la vida pase lo mismo... Cuando atardezca en la vida de cada uno y tiemble el aliento en nuestro paladar, al igual que el fuego en una vela, lo único importante sea recordar que tuvimos la suerte de aprender cosas inolvidables, de experimentar cosas inolvidables, con personas que siempre recordaremos.
Siempre, culpable de que cuando algo no es eterno nos sintamos inmensamente culpables. Siempre, una promesa infiel una realidad amarga. Es un desafío al tiempo que tarde o temprano el Destino, la providencia o quien sea, se lo toman a nivel personal y es entonces cuando algo ha de tocar a su fin.
No hay peor engaño que decir algo por siempre. Sin embargo siempre hay grados, porque no es lo mismo decir "seré el mejor por siempre" que decir "te amaré por siempre" puesto que el segundo caso implica dos corazones.
Pero el ser humano es estúpido por génesis. Se envalentona cuando la sangre se le agolpa en el pecho y le laten las sienes de euforia. Se alegra cuando se sabe débil y sabe que tiene un pecho a su lado en el que poder refugiarse cuando la vida se le caiga encima.
El humano, tan inocente en algunos términos que resulta simpática. Desafiando al mundo, a la propia Naturaleza que nos dio vida, y sin embargo tan simple que nunca llega a conocerse a sí mismo. Pero qué hacer cuando sentimos que nos tiemblan las piernas al pensar en alguien, o que se nos acelera algo dentro del cuerpo cuando recordamos que tenemos algo que hacer y que nos llena de ilusión.
En seguida recurrimos a decir siempre. El tabú de los tabúes, un peligro más allá de lo que puede ser admitido como peligroso. Un riesgo a correr, pero de todos modos... De qué coño sirve una vida sin riesgo.
De nada en absoluto... Después de todo, cuando va cayendo la tarde te das cuenta de que lo importante del día es saber qué has sido capaz de aprender. Seguramente con la vida pase lo mismo... Cuando atardezca en la vida de cada uno y tiemble el aliento en nuestro paladar, al igual que el fuego en una vela, lo único importante sea recordar que tuvimos la suerte de aprender cosas inolvidables, de experimentar cosas inolvidables, con personas que siempre recordaremos.
Se quedarán por siempre en mi cabeza...
Rubbens
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