10/23/2005

Siempre, una mirada atrás, un no debí, un sí debería haber...

La tempestad ya hubo amainado muchas horas antes. Su mar parecía tranquilo y en su corazón las emociones bailaban sosegadas, como el mar en calma, como en una balsa de aceite. Sin embargo, y sin saber desde dónde provenía el sonido, escuchó una voz que decía desde lo más profundo del dolor " Por qué a mí?"

Y él contestó, "Porque alguna vez a todos".

Y sin más, deseó abrazarla pues ahora ya volvía a tener qué ofrecer a los demás, qué darles o poder animarlos a luchar. Se estaba recuperando, poco a poco. Los ánimos de aquellos que incluso eran desconocidos le hacían sentir capaz de algo que creyó olvidar hacía tiempo.

A pesar de que pensaba que éstos desconocidos que otrora lo visitaron nunca más volverían a pasarse por su pequeño rincón recordó algo que había descubierto hacía mucho pero que confirmó hacía, a lo sumo, un par de días:

"Se trata de transmitir, no de convencer".

Y con todo esto y una leve, levísima, sonrisa en los labios no pudo más que murmurar un gracias contra el viento que soplaba hacia el horizonte mientras levantaba el ancla que se hundió a conciencia en las profundas arenas del pasado.

Miró hacia el frente, el mar estaba en calma. En la delgada porción del infinito donde cielo y tierra son sólo una línea delgada y simple, suave como el respirar tranquilo de alguien que duerme, se adivinaban nubes.

Se dijo a sí mismo que era cuestión de equilibrio, pues ahora a él le empezaba a calentar el Sol mientras salía, por fin, de un tormenta.

10/13/2005

Esto es una despedida. No sé hasta cuándo, pero una despedida. Por decirlo de algún modo metafórico, Caín, mi otro medio yo y yo ya somos solo uno. Quizás sea realmente una mala persona, pero sé algo que no soy y no soy un hipócrita.

He decidido sellar mis labios, de momento, con yeso. Sí, con yeso porque quizás con agua tibia pueda despegarlos. Pero ese agua tibia tendrá que traérmela otra persona, no sé quién. Quien sea.
Quizás vuelva a escribir, quizás nunca más lo haga.

Si vuelvo a hacerlo, leed bien porque ya no soy quien era, y supongo que lo que escriba en un futuro (si es que acaso lo hago) no tendrá nada que ver. Demasiados fallos, demasiada injusticia, demasiado culpable.

Sobretodo eso, demasiado culpable. Demasiado niño, demasiado inexperto... Demasiado tonto. Lamento lo que voy a decir, que no sé si alguien lo leerá, pero no voy a permitir comentarios en esta entrada... Que qué gano con esto? Obligarme a no visitar este sitio en mucho tiempo, obligarme quizás a no visitarlo nunca más.

Caín se marcha. Con las alas abiertas, negras y con más de una nueva cicatriz. A veces dejando un pequeñito rastro de sangre... Pero a pesar de que duele, Caín se marcha, y yo me voy con él.

10/11/2005

Como el puto cangrejo... Pues igual. Si no fuera porque es en esto en lo que consiste, me preguntaría qué estoy haciendo con mi vida.